Este libro cuenta la historia de un corazón que no encontraba salida —y del recorrido hasta que se atrevió a hablar. De niña, cuando padecía mutismo selectivo, la autora encontró refugio y sentido en las telenovelas, en el español y en amistades que le brindaron un espacio seguro. A través de sus recuerdos de la primaria y la secundaria, de empleos ocasionales, de encuentros fascinantes (y a veces muy felices) y de la decisión de viajar sola a Nueva York y a Los Ángeles, muestra cómo las grietas pueden convertirse en crecimiento y cómo una voz personal puede asomarse, despacio y con valentía.
El propósito del libro es claro y conmovedor: dar voz a quienes todavía no hablan —iluminar la lucha interna entre el deseo de expresarse y la imposibilidad de hacerlo; infundir esperanza en los niños que enfrentan el mutismo selectivo; y ofrecer a padres y profesionales una ventana a lo que viven, una comprensión empática de los pensamientos, los miedos y los procesos internos por los que atraviesa el niño o la niña.
Esta obra está destinada a quienes sienten que el mundo es demasiado grande, a padres y docentes de niños con dificultades del habla, y a cualquier lector que busque memorias sinceras, esperanzadoras y humanas. Una historia personal, cálida y emotiva —que también resonará en el corazón de los amantes de las lenguas, los viajes y las telenovelas.